Punto Deportivo

Nunca pensé que escribiría algo que tenga que ver con el deporte. Voy a aprovechar la ráfaga súbita de endorfinas para redactar todo lo que siento al respecto antes que se vaya el efecto. Porque sospecho que ya saben que no soy deportista. Si haces deporte quizá te sientas mucho mejor con lo que estás a punto de leer, o vas a decir «ya sabía», pero si eres como yo (o peor – ¿será posible?) de pronto te identificas con mi situación.

La realidad es que nací pesando casi 5 kg (parto natural, 25 horas, creo que por eso soy hija única), pero al año pesaba 8 kg. Era tan flaca que caminaba de puntitas. Durante algunos años casi ni comía, y cuando me llevaron a un gimnasio resulté ser una joven promesa – porque caminaba de puntitas entonces todo parecía ser fácil para mí. En primaria hacía danza moderna con mallitas y toda la parafernalia, me abría de piernas ,brazos, ojeras y demás. Sin embargo, para mi mala suerte, descubrí las calorías al mismo tiempo que descubrí que si no haces deporte tienes más tiempo libre para hacer otras cosas interesantes. Adiós danza y gimnasia, adiós tenis y natación, hola twix y mac&cheese. donuts

A mi familia le encanta comer. A todos los lados de mi familia. Y en cualquier ocasión. Y son del tipo que compran extra para que no falte. ¿Por qué en el Perú celebramos casi todo con comida? ¿Por qué hay comida tan rica? ¿Por qué NO me gusta comer tantísimas cosas pero todas son principalmente saludables? ¿Por qué descubro que me gustan cosas nuevas pero son calóricas? ¿Por qué engorda la granola con miel? ¿Por qué no siento la misma adrenalina y felicidad inmediata cuando como vegetales que cuando como un postre? ¿Por qué me lleno con el almuerzo pero SIEMPRE hay sitio para el postre? ¿Está en otro compartimento del estómago?

No está mal comer rico de vez en cuando, pero lo cierto es que hay que cuidarse. El punto que quiero cuestionarme aquí es el PORQUÉ. Si hago un scanneo rápido por mi pasado, el cambio drástico del PORQUÉ fue pasar de «tengo que cuidarme para crecer sana y fuerte» a «tengo que cuidarme para ser regia«. Por lo tanto, hice un tour por casi todos los nutricionistas y médicos de Lima, todas las dietas recomendadas y casi todos los deportes posibles para llevar una vida saludable. Creo que nuestro metabolismo tiene una cierta cantidad de vidas, como un gato, porque mientras más envejezco más difícil se hace bajar de peso.  A mi me cuesta demasiado bajar de peso, pero tengo una facilidad alucinante para subir de peso. Deberían darme un premio…

monica.jpgNo sé si tienes una amiga o amigo que emita la siguiente oración: «si no hago deporte me siento mal físicamente. No puedo dejar de hacer deporte». ¿¡¡!¿?!! Yo me siento mal si no como dulces o inca kola zero en toda la semana. ¿¡Por qué en el sorteo no me tocó ese deseo e impulso por el deporte?! Gracias universo por darme habilidades artísticas, pero pucha que un par de genes atléticos no hubiesen estado nada mal. Y no es que no he intentado, pero no logro enamorarme de un deporte que me haga plenamente feliz. O por lo menos lo suficientemente feliz para poder resistir cualquier esfuerzo que implique practicarlo.

En esta publicación no te daré un tip del deporte ideal ni la dieta perfecta. Pero sí te voy a decir una cosa: hay que hacer deporte. Cumplir 30 no me hizo querer casarme ahorita ni tampoco ser mamá, pero me hizo ir al médico la suficiente cantidad de veces como para decir «oh rayos, tengo que hacer algo para activar mi metabolismo y cuidar mi cuerpo». De chica me gustaba jugar tenis, pero si quiero retomar ahora tendría que buscar con quien hacer la clase, y ensuciar de tiza naranja un par de zapatillas, y comprarme la raqueta, y las pelotas, y el profe, y ay. Me gustan los pilates pero en esas camas que te ayudan a no fregarte la espalda, pero es muy caro el sitio que me gusta. Me gusta nadar pero me da frío y no tengo la disciplina suficiente para decirme cuánto debo nadar y cómo hacerlo mejor. Me gusta bailar pero me da vergüenza (sí, a mi) cuando hay clases de baile grupales y nos hacen bailar y hacer una coreografía que no me gusta. Soy demasiado torpe para salir a correr, y además salir a caminar me da paranoia porque siento que me asaltarán en las calles de Lima. Personal trainer = tortura. acua.jpgMe hago esguinces a cada rato, así que mejor me alejo de posibles dobladeras de tobillo, etc. El único deporte que he disfrutado en los últimos tiempos son los acuaeróbicos: amo el agua, pero no es solamente nadar sino hacer ejercicios, estiramientos, etc. Y lo mejor de todo es que no te duele nada al salir, esos dolores que te hacen dejar de ir al gimnasio al día siguiente. Oh sí. El único problema es que es un deporte muy específico, y cerca a mi casa lo único que hay son clases masivas.

Hoy, después de patearlo por meses, después de renegar por levantarme antes de que salga el sol para manejar hasta el otro lado de la ciudad, y salir de mi calientita y deliciosa cama para ponerme una ropa de baño, fui a mi primera clase de acuaeróbicos luego de muchos años. Desde que entré al agua mi humor cambió. No sufrí. Nada me dolía al salir. Empecé mi día temprano y fui bastante más activa de lo normal. Por favor, si te cruzas conmigo en la calle y te dije que ya no voy a los acuaeróbicos, ¡júzgame! Quiero acordarme de lo bien que me siento ahora para que me dure siempre. Porque para mí eso es lo que debería hacer el deporte: hacerte sentir bien, sin amenazarte con llegar a la meta de ser regia o bajar de peso rapidísimo. No debería ser una agonía, y tampoco debería ser algo que no requiera esfuerzo. Porque tenemos que esforzarnos en mantener nuestro cuerpo saludable, activo. No voy a morirme más joven ni tampoco ser peor artista por algo así. No importa si es un deporte extraño o si tus compañeritas de clase son de otra generación: busca, encuentra y practica al menos un deporte. Cualquiera. ¡¡Pero hazlo!!

deporte.jpg

Deja un comentario