Escribo un poquito para comentarles por qué vengo tan seguido a esta lindísima ciudad. Es la tercera vez en los últimos dos años que visito Toronto, en Canadá. La primera vez fue en enero del 2016, cuando vine durante 5 semanas para tomar el taller «Clown Through Mask» dirigido por Sue Morrison. Pueden ver más detalles sobre el taller haciendo click aquí, pero es un taller sumamente revelador, intenso, y que cambió mi vida para siempre. Básicamente, durante 5 semanas, lo que se busca es investigar a través de estas máscaras diferentes emociones o aspectos de uno mismo a los cuales no accederías con facilidad. Cada máscara tiene dos lados, así que si son 6, en total vas a transitar por 12 emociones muy tuyas, muy verdaderas, y muy poderosas. El resultado es que como ser humano, como performer, como clown, cuando te subes a un escenario ya no recurres a lo mismo siempre (a tu zona cómoda o a lo que acostumbras mostrar), sino a muchas cosas tuyas que ya sabes que tienes, cuya ruta de ingreso ya conoces, y que – en teoría – ya no tienes miedo de usar. ¿¡Qué tiene ésto que ver con Toronto!? Ya, ahí voy. Entenderán que este taller cambió mi vida por completo y fue una experiencia realmente interesante. Miren, aquí la foto de los 20 valientes que llevamos el taller. No, no sale la profesora. Sí, si sale el asistente. Ahí estoy yo adelante, gordita y congelada. ¿Me ves?

Enero y febrero en Toronto se ve bien bonito en foto pero en persona es la sensación de -35 grados. Para una peruana (o los 3 que fuimos) no era de lo más agradable, pero sobrevivimos. Logramos pasear, conocer algunos sitios como el Distillery District, el zoológico (¡¡con pandas!!), y el centro de la ciudad. No hicimos mucho más en ese viaje porque el taller era bastante demandante, y con ese clima, provocaba básicamente hibernar.
¿Por qué volví? Al regresar a Lima, mi novio (también en la foto, por ahí arriba), a quien le había ido bastante bien en el taller, fue convocado por la profesora del taller para trabajar juntos. En verdad ese era su sueño: trabajar un espectáculo con Sue Morrison, y así fue. Se pusieron de acuerdo para trabajar juntos al siguiente año y cuando cambió mi situación laboral decidí básicamente colarme y acompañarlo en los dos viajes que tenía que hacer: en marzo/abril y ahora, en septiembre para crear desde cero el espectáculo. Así que aquí estoy.

Esta foto es de marzo/abril, cuando visitamos Ward’s Island aunque por el clima y la fecha no encontramos mucho sucediendo. No es una de las islas más populares para visitar, pero fue lindo conocer un lugar no tan turístico y ver cómo vive la gente en una de las islas más antiguas, con casitas tradicionales, con una de las vistas más bonitas desde las islas hacia la ciudad, ver el atardecer desde el bote… muy, muy bonito. ¡Hay una lista de espera para tener una casa en esa isla! Y la gente cruza en bote a Toronto todos los días para ir a trabajar, para ir al supermercado, etc.
También aproveché ese primer viaje de este año para hacer contactos aquí, mientras Tomás trabajaba en su espectáculo, y conocí a Helen Donelly quien trabaja en el Holland Bloorview Hospital y tuve la
oportunidad de ir como clown a trabajar como voluntaria un día con ella a su hospital. ¡Fue alucinante! Es una experiencia totalmente diferente, con mucho aprendizaje, y fue ideal conversar con ella justo antes de iniciar oficialmente «Puntolú», porque pudo darme muchas luces acerca de cómo hacer muchas cosas. Justo ayer pude reencontrarme con ella, meses después, y le comentaba sobre cómo ha crecido «Puntolú», le comenté sobre este blog (¿alguien lo leerá? jajaja), sobre Punto de Encuentro, … fue muy lindo saber que podemos seguir reencontrándonos e intercambiar ideas.
¡¡Disculpen si pensaban que éste post era un post recomendándoles sitios hermosos para que paseen en Toronto!! También lo es, pero quería compartir qué hacía tanto por aquí. Mañana continuamos el viaje, ahora sí de vacaciones ambos, por otras ciudades y ya no en Canadá, así que toca despedirse del maravilloso Toronto. Este último viaje lo conocimos con calor, con sol, y con miles de flores. Fuimos al TIFF y vimos dos películas internacionales buenísimas («Una especie de familia» y «Waru»). Fuimos al «Canadian National Exhibition» que es como una «Feria del Hogar» para celebrar lo lindo que es ser canadiense, alucinante. Probamos funnel cake. Fuimos al Kengsington Market, comimos helados deliciosos sin congelarnos y poutine casi sin culpa. Gracias Canadá, por siempre recibirnos con tanto cariño, por ser un país lleno de gente cortés, de tantas culturas y donde hemos aprendido tanto.


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