Punto Boicot

boicot

Cada día me resulta más natural meterme cabe a mí misma. ¿Te pasa? ¿Les pasa? Sé que no soy la primera ni la última, pero ya me está dando un poco de cólera. Como alguna vez mencioné por aquí, soy de las personas que literalmente se para tropezando y llenando de moretones, y no me dedico a ningún deporte extremo ni nada por el estilo. Hubo una época donde tenía accidentes muy idiotas con mi auto. Hubo una época donde tenía dolores de cabeza extremos. Hubo otra época donde se me caían mechones de pelo enteros. He tenido subidas y bajadas de peso que podrían reflejar las calles de Quito o San Francisco. Y siempre que analizo la situación (casi siempre con ayudita externa), tiene que ver con que algo no anda bien.

Cómo es, ¿no? Nuestro cuerpo hace cortocircuito. Pide «chepi», dice «para, descansa». Y a la vez no podemos. A mí personalmente me da culpa decirle a alguien con quien trabajo «no, perdón, no puedo ir a la reunión de ahora porque estoy sobrepasada con tantas emociones y no puedo más y quiero llorar». O quiero ver a mis amigos pero estoy agotada y cuando entro al grupo de Whatsapp me hacen acordar que hace más de dos años que no voy a ver la presentación del libro del amigo (que siempre va a mis conciertos o mis obras) y PLUM aparece la maldita culpa de nuevo, entonces vuelvo a postergar el cansancio. O por fin es fin de semana y toca descansar pero también toca ese café que vienes postergando con tu amiga hace meses, o toca ordenar tu cuarto porque ya es insoportable la situación, o se casa tu prima y tienes que salir fuera de Lima y se anuló tu sábado y gastas todo el domingo en recuperar energías – y por la edad y los tacos digamos que el lunes sigues bastante agotada.

La verdad de la situación es que todos estamos igual. Todos tenemos excusas, todos estamos a mil, todos estamos cansados, y todos nuestros cuerpos se auto boicotean cuando algo anda mal. Este post, para variar, no contiene la solución a nada – más bien disculpa. Es un pedido, más bien… si alguien sabe dónde está la receta para no sentir esta culpa, dónde está la fórmula para balancear bien los tiempos entre chamba, familia, amigos y ¡ah verdad! relación de pareja, ¡¡por favor que me avise!!, porque es diciembre y pareciera como si mi energía se hubiese agotado en junio. Pero por ahora, mi primer pequeño paso será que al menos mis pensamientos no sean parte del boicot. Voy a pensar en positivo, y entender que no solamente no soy la única sino que siempre va a ser así, y así es la vida, así que en vez de quejarme tengo que agarrar el ritmo y seguir pedaleando.

Una respuesta a “Punto Boicot”

  1. Me pasa todo el tiempo :/

    Me gusta

Deja un comentario