Punto Emocional

cue¡Hola hola hola! No importa que hayan pasado XXXXX años desde que salí del colegio, siempre siento que en verano yo debería estar de vacaciones. Todo me da flojera, me da calor, y a la primera foto que veo de una playa en alguna red social me provoca dejarlo todo y escapar. Este año, por los kilos o los años que he ido acumulando, me siento más cansada de lo normal. Quiero estar de vacaciones básicamente para siempre, y no me alcanzan las horas.

Reconozco que a pesar que prometí bajar las revoluciones mi ritmo de vida sigue aún intenso, pero el factor clave que hace que me agote aún más es una verdadera mezcla de variables: el clima, la alimentación, las horas de sueño, y aquello a lo que me dedico. Porque yo miro a amigos míos que van a trabajar en una oficina todos los días de 8 a 6 y además van al gimnasio o hacen mucha vida social durante la semana, y salen todo el fin de semana, y siguen y no parecen estar tan cansados como yo. Entonces recuerdo que para trabajar no solamente uso mucho mi cuerpo sino también mis emociones, y digo «ah, ok, es eso».

Para poder hacer mi hermoso trabajo de manera efectiva, responsable, y con placer, debo ser capaz de usar mi cuerpo, mi voz, y más o menos tener en orden mis emociones como para no permitir que me sobrepasen. Cuido mi alimentación, tengo clases de canto cada semana, hago deporte, voy a terapia, y además llevo algún taller cuando puedo para seguir creciendo artísticamente. Para poder trabajar con pacientes con Alzheimer, con pacientes en cuidados paliativos, para conectar con el público a través de una canción, o para poder generar contenido en cualquier proceso creativo, debo cuidar de mi herramienta principal de trabajo: yo. Por lo tanto, además de lo que estudio o mi ritmo de vida, tengo que saber que no puedo comer cualquier cosa, que no puedo salir hasta muy tarde, o que no puedo gritar o hacer alguna cosa que perjudique mi rendimiento físico y/o emocional al día siguiente. No puedo llamar a mi jefe a decirle que estoy mal y quedarme en mi casa, ni tampoco puedo tener un día menos productivo frente a una computadora.

Y aquí lo más importante – eso que seguro nos ha pasado a todos y a veces no somos del todo conscientes: lo emocional también agota, y un montononazo. Así que tengo que aprender a calcular mis energías con esa variable también, y cuidar no solo mi mente sino también mi corazón. Ser una persona sensible a veces puede resultar abrumador. A veces prefiero escuchar música, otras veces estar sola y en silencio, a veces ordenar algún espacio de mi casa, a veces sólo dormir, otras veces ver una serie o película, a veces alguna escapadita si el tiempo lo permite… ¿tú como descansas tu mente? ¿y tu corazón?

s

 

 

Deja un comentario