Punto Satélite

satelite

No logro identificar la variable determinante para este fenómeno, pero tengo varias posibles sospechosas. Quizás es que soy hija única, quizás es que disfruto demasiado engriendo a otras personas, o de repente es que me importa mucho lo que piensen de mí. Esto último me da bastante colerilla, pero lo acepto, aunque cada vez logro que me afecte menos. Bien. El fenómeno satélite es algo que no solamente detecto en mí esporádicamente sino también veo bastante a mi alrededor. No importa que nos llenen de memes y videos motivacionales acerca de cómo la prioridad es uno mismo siempre, aparecen momentos no sé si culposos o anti ego extremos donde enfocamos tanto nuestra atención en otra persona o en otra cosa que nos olvidamos de nosotros mismos.

Y es horrible cuando de pronto algo mágico sucede y la vida nos regala un día para auto mimarse y hacer lo que a uno le de la gana… y de pronto ya no te acuerdas o no sabes detectar bien qué es eso que quieres. ¿Es malo no saber que quieres? ¿O es mi ansiedad de no saber la que me está jugando en contra? No busco respuestas, pero me lo pregunto, porque me llama la atención.

A veces, el silencio o el tiempo para uno nos obliga a enfrentarnos con pensamientos, con ideas, con realizaciones, con verdades que son muy duras de manejar. Entonces, en mi caso, me resulta más fácil ser satélite un rato más, y pensar en el otro y en sus preocupaciones en vez de las propias. Por ahora, en vez de torturarme, voy a felicitarme un poquito por al menos detectar que esto me pasa. No está mal ser un poco egoísta a veces, pensar en uno, ser tu propia prioridad. Al contrario, como escucho por ahí siempre, si todo va bien por casa entonces recién vamos a andar bien con el mundo de afuera.

Al menos un día al mes, sería mostro que el reloj interno sea así:

me

Deja un comentario