Un día como hoy hace exactamente un año le anuncié al mundo que existía «Puntolú», a pesar de estar cocinándose desde unas semanas antes. Mi primera publicación en este blog fue recontra revisada y pensada y decorada con fotos, tenía mucho miedo y nervios y vértigo y todo lo que se puede sentir. No sabía si alguien me leería, si iba a funcionar, si yo iba a aguantar. En este primer año, quise leer lo que escribí en ese entonces y compararlo con mi vida hoy. ¿Cuánto habría cambiado todo? Si quieren hacer el mismo ejercicio, pueden empezar leyendo mi primera publicación haciendo click aquí.
Si te da flojera (lo entiendo, me pasa también) puedes leer desde aquí nomás.
Lamentablemente no tengo todas las estadísticas de cuántos seguidores tengo en cada una de las redes sociales de Puntolú, como antes hacía en mi trabajo en Bolaroja. Parte de las desventajas de ser tu propio jefe es que a veces no te persigues lo suficiente en detalles como éste. Voy a hablarlo en mi siguiente reunión de directorio conmigo misma para empezar a hacerlo ;.)
Sin embargo, es increíble la cantidad de gente que me escribe, conocidos o no, porque algo de lo que hice / transmití / publiqué / compartí / escribí les resonó de manera positiva. No hay mayor agradecimiento que éste, por más que suene a pop star mártir. Hace poco hablaba con mi mejor amiga sobre cuánto yo disfruto el dar amor. No necesariamente esperando algo a cambio (o sea, lo mínimo pues, ¿no? respeto al menos) sino porque me hace tremendamente feliz darle afecto a alguien, en su idioma, que lo aprecie, que le haga sentirse bien. Entonces me repito a mi misma que elegí la vocación correcta, y así no lo haya hecho, puedo hacer este ejercicio cariñoso en todos los aspectos de mi vida. Por ahí, todo bien.
Entonces llega fin de mes y nuevamente me cuestiono por qué elegí este rubro, por qué sigo viviendo con mi mamá a los 31, por qué otra vez tengo una crisis cuando ya tuve miles, por qué engordé tanto este año, por qué no he aprendido a ahorrar, por qué no me cuidé lo suficiente y ahora tengo que lidiar con esta gripe que me arruina toda, etc.
Puedo seguir, porque así somos los humanos cuando queremos darnos con palo o aterrizar forzosamente a la realidad. Así que para compensar esta situación dejaré aquí en actas que en este primer año de vida de Puntolú, he logrado:
- dictar talleres de habilidades artísticas a varios grupos de humanos espectaculares
- co-crear y protagonizar mi primer micro espectáculo de clown, «La Inquilina»
- participar de una temporada de teatro en el ICPNA, «Una Versión Clown de Romeo y Julieta» con Hermanas Lamancha
- ser elegida para ser parte del elenco de la próxima comedia de Los Productores en el Teatro Pirandello (¡¡¡nos vemos en julio!!!)
- hacer conciertos con mi adorado Río (próximo: aquí)
- trabajar con los genios de Imaginario Colectivo
- conocer y visitar, desde mi proyecto Punto De Encuentro a distintas personas que me cambiaron la vida por completo
- seguir creciendo como artista (con clases de canto cada semana, por ejemplo).
Siento que todo está empezando otra vez, como si fuera de cero pero con una maleta llena extra. Igual que hace un año, me muero de miedo, de felicidad y de orgullo. La ruta va a ser distinta, impredecible. El esfuerzo valdrá siempre la pena y la alegría. Amo lo que hago y seguiré remando para vivir feliz y tranquila así, no hay vuelta atrás. Qué lindo que es soñar. ¡¡Gracias!!


Deja un comentario