Punto Mejor Amiga

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Me quedé con ganas de escribir algo más la semana pasada, algo que también se me ocurrió o que más bien recordé al ver estas películas recontra femeninas y «cosas que nos pasan». Creo que el síndrome de la mejor amiga nos pasa a las chicas, a los chicos, lxs chicxs, a todo el mundo. Pero desde mi perspectiva heterosexual, escribiré sobre ésto en referencia a las chicas a quienes les gustan los chicos.

Una de las cosas que definitivamente no extraño de la soltería es estar detrás de un chico al que no le gustas, pero no es del todo evidente. Uy, estoy segura que una de las razones por las cuales tengo tantos amigos es porque muchos de ellos me gustaron en algún momento. Sí, soy una persona enamoradiza, pero estoy casi segura que no estoy taaaaan loca como para imaginarme cosas tan radicalmente opuestas.

Chico A: Hablan siempre por teléfono. Pareja de prom el uno del otro. Bailar juntos es mágico. Full química (aparentemente). «¿Qué somos?» = Mejores amigos.

Chico B: Sale contigo pero también sale con otras chicas. Aunque a ti te presenta a su familia, te deja bien claro que no quiere nada más que diversión. Le caes increíble a sus amigos. De pronto te dice: «preséntame a tu amiga X, me parece preciosa»… = Mejores amigos.

Chico C: Horario de universidad juntos, casi todos los cursos. Van y se regresan juntos. Full cosas en común. Todas las conversaciones de messenger son divertidas. Escuchan los mismos grupos caleta. Sólo él te entiende en ESE tema. Soulmates. = Mejores amigos.

Chico D: Eres su pareja en todos los matrimonios de su familia. Te hace los mejores regalos de cumpleaños y del día de la nada. Te invita a comer un día y te cuenta que es gay. = Mejores amigos.

Chico E: Full besitos. Pero de pronto te dice que le parece lo máximo que tengan una relación de tanta confianza y que por suerte «eres como su amiga con pene» y nunca serás más que una amiga = Mejores amigos.  (Uy, esta me pasó más de una vez).

Y así, me he ganado el premio a la mejor amiga tantas veces que no entiendo cómo no soy millonaria. Y sé que hay muchas como yo. Lo peor es que nuestra naturaleza es más fuerte que todo, y seguimos pisando el mismo palito. Los engreímos, respondemos inmediatamente sus mensajitos, les hacemos todos los favores del mundo, vemos las series que ellos ven, nos ponemos lindas y nerviosas cuando los vamos a ver, estamos 300% disponibles cuando nos necesitan, hacemos unos regalitos espectaculares, y cuando escuchamos cada detalle de su relación con otra, nuestro corazón y autoestima se destruyen en pedazos. Leemos todos los memes y frases de Pinterest que dicen «mereces a alguien que te de todo lo que tú das», y todas nuestras amistades nos escuchan llorar patéticamente y nos dicen «tú vales más que ese imbécil, ya llegará el que te sepa valorar». El peor consejo pues, full ansiedad. Cero remedio.

Cuando mi actual novio, hace 4 años, me dijo que se había enamorado de mí, ya éramos amigos hace un tiempo. Eso me gustaba porque ya lo conocía, pero me daba miedo creérmela y que sea un típico caso de confusión entre amigos. De pronto se convirtió todo en las frases ñoñas de toda la vida: «cuando menos lo esperas, llega». Y así fue. Validando todas esas frases odiosas y clichés. Pero qué íbamos a hacer, así fue.

Si algún día voy a estar soltera, sé que no seré capaz de controlar mi naturaleza «Laurita de Carrusel», así que mientras tanto estaré lista para darle la charla y leerle este post a mis amigas y amigos que atraviesen por lo mismo. Somos un montón. Es muy yuca ser una buena pareja, es un chambón. Pero todos hemos sabido ser los mejores amigos.

 

 

 

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