Punto Silencio

Después de ensayos maratónicos, dos pre estrenos y prensa y todo eso, esta noche por fin me toca descansar. Estoy en mi cama desde las 4 de la tarde. Dormí bastante, y por supuesto mi mente ha empezado a repasar su lista de pendientes y pensar en a quién llamar para tomar todos los cafecitos pendientes. ¿Cuánto cuesta desconectarse, no?

Escuchemos a mi cuerpo. Agotamiento pues, no importa cuantas siestas tome, no me puedo parar de mi cama ahorita. Y necesito y quiero estar sola, un ratito. Hasta tengo flojera de ver tele. ¿Por qué le tengo tanto repudio al silencio? Es bien paja, a veces, claro.

Hace unos meses empezó el proceso de «Las Chicas de 4to C» y como todo nuevo proceso, Luciana recurrió a sus usuales mecanismos de defensa y zonas cómodas: el disfuerso, los chistes, jalar foco y llamar la atención. Todo funciona, hasta cierto punto por supuesto. Agota, a mí y a todos eventualmente. Y nuevamente pienso: el silencio. ¿Por qué me cuesta tanto trabajo quedarme callada? ¿Por qué siempre interrumpo? ¿Por qué opino siempre, o tengo que decir algo gracioso o meterme en una conversación? Es como «word vomit» <— ésta es una referencia a «Mean Girls». Gracias. Bueno, es como si se me botara de la boca sin poder controlarlo, como si las palabras fueran chibolos terremoto de 5 años que corren rapidísimo y yo una mamá bien gordita y mayor que no los puede perseguir a tiempo. Y ya es muy tarde y ya salió. Y a veces es gracioso y a veces es demasiado y me arrepiento.

La semana pasada no escribí en mi blog. Ya van dos veces que hago eso en un mes, ¿se dieron cuenta? … suenan los grillos… eso pasa cuando no eres influencer, ¿ves? jajajaja y no pasó nada. Nadie sufrió. Ni yo ni ustedes (¿no?). Así que todo bien con un poco de silencio. Vamos conociéndonos, vamos amistándonos. Ahí vamos…

no

Deja un comentario