¿Qué nos hace ser como somos? O mejor dicho, ¿por qué no somos otra cosa? Dentro de las miles de posibles respuestas a esta pregunta tan abierta, elijo concentrarme en «porque no sabemos ser otra cosa». En medio del furor por la serie de Luis Miguel, la final del mundial, y los terribles audios políticos entre otras cosas, me puse a reflexionar y a cuestionármelo todo otra vez. Porque tuve mi maravilloso estreno, porque no estuve presente en el matrimonio de dos grandes amigos, porque extraño a mis amigas, porque me enfermé, porque es invierno, porque se murió una tía abuela y no me despedí, y porque así pasa a veces, que todo pasa a la vez y una se lo cuestiona todo. De yapa, hoy vi el tremendo show «Nanette» de Hannah Gadsby en Netflix – recomiendo – y seguí con los cuestionamientos. Ignorancia. Cuando uno no sabe, cuando uno no ha visto, uno no ha vivido, cuando uno no ha escuchado la historia completa, cuando esa sensación no ha atravesado tu corazón, no sabes de verdad.
Por suerte, cada vez más personas parecemos habernos dado cuenta que es muy fácil decir, juzgar, criticar y burlarnos, antes que hacernos cargo. Es muy difícil hacernos cargo. Y no solamente toca hacernos cargo de nuestras cosas, lo cual ya es una tarea apoteósica y de nunca acabar. Esto ya no basta. No es suficiente. La seguimos cagando. El mundo sigue bastante terrible, ¿no les parece? Infinitas colectas, ONGs y ponlecorazones después seguimos mal. Todo es un granito de arena y el mundo necesita una montaña. Y la necesita para antes de ayer. Estamos tarde y todo es urgente. Y las noticias son un bajón, y cuando vemos un pedacito de alegría a la vista nos colgamos de eso con tanta fuerza e ilusión que si alguien lo destruye es literalmente el fin del mundo. Y terminamos insultando al pobre Cueva en un avión.
Ignoramos todo lo que no sucede dentro de nosotros. Ignoramos porque no lo vivimos directamente, y está bien porque no podemos saberlo todo. Pero tenemos que hacernos cargo. Toca no solamente hacerse cargo de uno, sino hacerse cargo que aquí en la tierra todos somos humanos. Todos estamos pasándola mostro y todos estamos en un hoyo negro en algún momento. Tenemos que tener la apertura suficiente para hacernos cargo del otro también. Empatía, humanidad. Me da vergüenza pensar que la ignorancia es tan fuerte que nos paraliza, que nos estanca y que no nos permite crecer y avanzar como sociedad. Me gustaría que aquello que ignoramos no sea una puerta cerrada para siempre, sino algo que siempre puede estar listo para descubrirse. Un ser humano no solamente no nace sabio sino que nunca llega a serlo del todo. Y eso es lo que nos hace semejantes. Hagámonos cargo, todos. Todos los días.


Deja un comentario