Soy una de las personas más resentidas que conozco. También soy una de las personas que conozco que más ha trabajado este aspecto suyo y ha logrado dejarlo atrás cada vez más, poco a poco, aunque aún no del todo, a través de los años. Toda la vida he sido picona, piconaza, y obvio que esto tiene que ver con el resentimiento. Pero tengo más recuerdos de resentirme y quedarme molesta / triste con alguien o varias personas por años por algo qué pasó tiempo atrás. Ya sé que no sirve de nada, ya sé toda esa teoría, y ya estoy mejorando, pero antes me resultaba casi imposible aplicarla. Sobre todo inmediatamente.
No sé si sobre todo a mis compañeras mujeres les pasa o pasaba más seguido en su infancia o adolescencia. Mi mamá siempre me decía que a los hombres cuando se pelean les tiras una pelota de fútbol y sin importar la discusión todos igual corren detrás de la pelota y se amistan. A las mujeres no. Nosotras si nos acordamos, miramos y pulverizamos con la mirada, te hacemos la ley del hielo y hasta en muchos casos hacemos añicos la imagen del enemigo hasta que nos pida perdón. Segundos después del perdón – si ocurre- podemos ser mejores amigas por siempre otra vez. Pero necesitamos que nos pidan disculpas, o tener la razón.
Lo más sorprendente es que durante mucho tiempo me pasaron cosas similares en mi vida adulta. Muchas personas en mis círculos amicales e incluso de trabajo se resentían por temas de ego, «por qué a ella sí y a mí no», «por qué me diste ese consejo si yo también lo hago bien»… y un montón de cosas que yo pensaba que quizá en el colegio – y ya, ok, en la universidad- era normal reaccionar ofendiéndose y todo. Pero parece que en la vida adulta estas cosas aparecían también, y no sólo en el mundo de los artistas (con sus múltiples emociones).
¿Por qué se resiente una persona? ¿Por qué me resiento o resentía yo tanto? Inseguridad, ganas de sentirse querida y amada por todos quizá. De pronto las ganas de que todo esté bien todo el tiempo. Culpa. Negación o resistencia a ver sus propios defectos. Miedo a verse vulnerable. Miedo al fracaso. Me cuesta mucho tomarme las cosas a la ligera, siento que va por ahí. Y parece que ser clown me ayuda muchísimo con este tema.
Naturalmente, luego de varios años de novelas, peleas, amores locos y montañas rusas con cada uno de los miles de vínculos, temí por mi salud emocional cuando me enteré que pertenecería a un elenco de 5 actrices – la mayoría de ellas a diferencia mía con una amplia trayectoria actoral- en una comedia musical. Imaginé ensayos densos y un camerino con caras incómodas, «chiquitas» de ego y cosas así. Por si ya no fuese yo la mujer más suertuda del planeta, resulta que ahora trabajo con 4 otras compañeras no solamente talentosas sino fieles al trabajo en equipo y divertido. La paso bien, aprendo demasiado, nos damos críticas constructivas mostras, nos corregimos, nos felicitamos, opinamos, nos reímos, nos mostramos vulnerables y nos cuidamos.
Además de agradecer a mi actual equipo de trabajo, agradezco a todos los anteriores, porque con todos aprendí. Y creo que mucho tiene que ver con quien soy yo en este momento más que con quiénes trabajé. Hoy soy yo la que se siente con la madurez suficiente para no resentirme por cualquier cosa, para seguir aprendiendo a cuidar mis palabras, y saber que el aprendizaje continúa.


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