Uy, creo que la semana pasada tuve mil días nulos, donde honestamente no me provocó o no me hice el tiempo para escribir. Podría mentirles y decirles que fue otra prueba de «a ver quién lee mi blog semanal y se da cuenta que no hubo esta semana» pero no. Les digo la verdad, estuve bastante bajoneada. A pesar de todo lo maravilloso que pasa a mi alrededor, y ser absolutamente consciente de la inmensa suerte que tengo, tuve días tristes y así, de no tener ganas. Todos tenemos derecho a esos días. Son parte de la vida.
Hay días donde nos sentimos dueños del universo, capaces de hacer lo imposible. Son los días donde logramos algo, o bajamos de peso, o alcanzamos una meta. Esos días nos provoca hacer de todo y el nivel de empoderamiento es alucinante. Si nos cruzamos a alguien bajoneado le damos un tremendo discurso sobre lo importante que es seguir luchando por lo que queremos.
Hay días donde nos sentimos la peor escoria. Donde no nos gusta nada de lo que hacemos, donde toda nuestra ropa nos hace sentir horrendos, donde nos sentimos mediocres, donde sentimos que nadie nos quiere, que no servimos para nada, y que nada vale la pena.
Hay días donde todo es fantástico porque tenemos amor en el mundo. Donde no importa que todo sea malo alrededor porque tenemos amigos que nos hacen reír hasta que nos duela la panza, donde no importa que estemos misios porque hacemos lo que amamos, donde no importa que odiemos al jefe porque estamos juntos en esto y pronto tendremos suficientes ahorros para viajar, y así…
Hay días donde vivimos todo lo anterior en un sólo día – en una sola hora.
Hay días, donde tenemos emociones tan fuertes que acaparan nuestro cerebro y nuestro corazón, y se vuelven protagonistas que nos hacen olvidar de los otros días, de los otros sentimientos. Nos hacen olvidar que existen diferentes días, diferentes sentimientos, diferentes situaciones, que no somos solo una cosa. Que no todo es absoluto. Pero es muy difícil, porque sentimos que somos super poderosos de verdad y nos gastamos toda nuestra plata en un pasaje. O sentimos que somos mediocres de verdad y nos metemos en un hoyo muy profundo del que es muy difícil salir. La vida es un ejercicio constante de entender que hay que disfrutar cada día y cada emoción, pero entendiendo que es parte de un todo. Por eso es importante saber, de verdad saber que no podemos ni debemos vivir la vida solos. En cada día o momento tiene que haber otra persona que amemos o que nos ame que sea capaz de aterrizarnos, de recordarnos dónde estamos y a dónde vamos, en caso no seamos capaces de hacerlo nosotros mismos.
Yo tengo mucha suerte. En los días donde quiero hacerme bolita y desaparecer, y tengo que hacer el ejercicio de rebuscar en mi mente algo que valga la pena, siempre aparecen al menos 10 nombres de seres maravillosos que llenan mi corazón. Espero poder ser alguien así para otros :.)


Deja un comentario