Punto Viajero: Asia 2018 (parte 2, Seúl)

Palacio de Gyeongbokgung, de la dinastía Joseon (1395).

Hoy sábado (quizá mañana, si estás en Perú) nos vamos a China, así que ésta publicación es sobre nuestra semana en Seúl, Corea del Sur. Voy a dividirla cómodamente en tres secciones.

1 . Contexto

Por si no leyeron la publicación anterior, estoy aquí porque mi mamá me invitó nuevamente a acompañarla a su conferencia anual de IFA, un tema de trabajo, que ocurre en algún lugar del mundo y este año tocó en Seúl. Ya que estábamos por este lado del mundo, quiso cumplir su sueño de toda la vida de conocer la China, así que ahí nos vamos. Como en otras ocasiones (ya la he acompañado antes en estos viajes) nos acompaña su hermana mayor, mi madrina adorada. Así que aquí andamos las tres. Esta semana ella ha tenido conferencias en las mañanas mientras mi tía y yo paseamos por la ciudad, y luego en la noche tenemos todo tipo de cenas y eventos sociales con la gente que viene al congreso de IFA. Así que si tienen cuenta de Instagram y además me siguen (@holapuntolu) se podrán explicar la naturaleza de mis insta stories. Si se las perdieron, pueden verlas de nuevo porque las guardé en historias destacadas.

Bueno, entonces ese es el contexto. No vine de mochilera, ni en busca de aventuras alocadas ni tampoco a estudiar algo ni tampoco a visitar a alguien en particular. Vine de paseo y de colada por el trabajo de mi mamá, y Seúl era una parada de trabajo en camino a cumplir su sueño de conocer China, donde pasaremos la mayor cantidad de tiempo del viaje.

«Korean Night» en las islas flotantes de Sebitseom.

2 . Impresiones

  • En Corea no hay bulla. Bueno, no hay en comparación a latinoamérica… bueno al resto del mundo. En el transporte público no hay música fuerte, y la gente habla bajito, si es que hablan. La gente no se empuja, al menos no bruscamente. Cuando gritan los vendedores en la calle lo hacen hasta un límite de decibeles, y con un cantito especial. Nunca pensé encontrar una ciudad ultra cosmopolita sin bulla. Un mercado sin bulla. Hay sonidos, pero no bulla agobiante. Es alucinante.
  • No hay basura en la calle. Tanto así, que no hay basureros. Ok, vuelvo a exagerar. Hay, pero no como en otras partes del mundo. Cada vez que tomábamos agua o queríamos botar algo en la calle nos costaba mucho trabajo encontrar un tacho de basura, porque la gente carga sus desperdicios, como yo había escuchado que ocurría en Japón, y los bota. Para que me crean, ¡¡sólo hemos visto 2 mini moscas!!
  • En los años sesenta, Seúl era de los 10 países más pobres del mundo, vivían en crisis post guerra y se ahogaban en problemas de todo tipo. En el 88 ya eran anfitriones de las Olimpiadas y hoy ya son una potencia mundial y el PBI es de $30,000 per capita. El crecimiento en tan poco tiempo es verdaderamente increíble.
  • Si bien tienen casi toda la ciudad traducida al inglés y es bastante fácil ubicarse y movilizarse sin saber coreano, parece que el turismo no es lo suyo y fue algo complejo hacer turismo por aquí. Los tours que nos ofrecían no eran los mejores a nivel organización y nos prometían cosas bastante más fascinantes en papel que en la vida real no parecían serlo. Es decir, no venían acompañadas de una gran explicación o de algo que te hiciera apreciar todo. Si vienen de turismo por aquí, recomiendo investigar bien e invertir en algo de buena calidad. Lo bueno es que Seúl en sí ya nos ha sorprendido gratamente y estamos felices de estar aquí. No amé locamente ningún punto turístico, todo es hermoso sin explicación, y estoy enamorada de Seúl como ciudad.
  • Al igual que en India, el salero tiene un huequito y el pimentero 3, lo que evidencia que también le ponen mucho más picante que sal a todo lo que comen. A diferencia de Perú, donde es más fácil predecir a qué sabe algo después de verlo, aquí es lo opuesto. Ves algo pero puede tener un sabor impredecible. Me da ansiedad. Como me dijo ayer una amiga que vive aquí, «¡todo tiene un twist!»
  • El K-POP ha sido una curiosa sorpresa. Sí, lo juzgué muy conchudamente porque siempre fui fan del pop y viví intensamente mi adolescencia escuchando a los boy bands y artistas gringos, pero por aquí sigue la cosa y es muy fuerte la movida. El k-pop es tan popular que tiene su propia ceremonia de premios porque hay demasiadísimos grupos. Entrenan a los chicos y chicas desde que tienen como 12 años, viven juntos años de años y si es que llegan a ser famosos recién verán los frutos de tanto esfuerzo. Bailan increíble y sí cantan de verdad. Otra cosa es que te guste la música o el género, pero talentosos son. A mí me da risa que en las estaciones de metro hay carteles de publicidad deseándoles feliz cumpleaños a estos artistas – como si ellos usaran el transporte público ¿? y sus fans pasan y se toman fotos. No juzgaré porque yo he hecho cosas equivalentes.
  • Aquí la gente se cuida muchísimo el pelo y sobre todo la piel. Hay un estilo de maquillaje que se llama «dewy» y te brilla la cara. Es curioso porque según yo hay que huir de las caras brillosas pero aquí las buscan.
  • Ir al baño es toda una aventura, sobre todo en un hotel ficho o en un restaurante, porque además de los botones que hay para que pase de todo en tu water (se calienta el asiento, por ejemplo) a veces puede levantarse la tapa sola o puedes encontrarte con que la pared es de vidrio y hay vista a la ciudad.

                      

  • No logro encontrar otra ciudad para comparar Seúl. Aquí se pusieron las pilas y la reconstruyeron muy eficazmente, entonces las avenidas principales son muy amplias, como Paris. Hay callecitas muy pequeñas y en subidita, como San Francisco. Hay edificios gigantes con pantallas muy modernas como Nueva York. En medio de tanta modernidad encuentras casas o construcciones muy tradicionales y antiguas como Europa. Y en medio de tanta ciudad construida hay muchísimo verde, montañas, jardines, mucho mucho verde. Es una ciudad verdaderamente bonita.
  • Aquí la gente no se toca. Algo muy oriental… al menos no en público. Y está prohibido fotografiar a los niños. Tan lindos que son…  no me malinterpreten, pero ver a los niños y niñas coreanísimos yendo al colegio de la manito con sus uniformes o vestidos con sus trajes típicos es de lo más adorable.
  • Es muy importante la edad de las personas. Te la preguntan para en base a eso determinar cómo tratarte. A veces eso determina cómo te saludan o el tipo de relación / cordialidad que van a tener. Cuando saludas a alguien muy muy muy amigo tuyo se dice «añón» (así no se escribe obvio), pero cuando saludas a cualquiera sí es mala educación. Entonces si vienen a corea mejor digan «añón aseyó». Y aquí hasta el metro te agradece, ¡hasta el ascensor! Todos dicen gracias, «kam sá jam ni dá» pero rapidito «¡kamsámnida!»

3 . Lo que se viene

Ahorita nos vamos a China, a pasear por diferentes ciudades, a conocer la muralla China, a ver pandas a un criadero, a ver a los guerreros de Terracota (el sueño de mi mamá), a viajar en tren bala, y a no tener acceso a Google ni a Facebook ni Instagram ni a Whatsapp. En el mundo de ahora ésto genera un poco de ansiedad, pero también lo veo como una oportunidad hermosa para desconectarse. Total, hay gente que se va a retiros de yoga o se enferma o simplemente se desconecta por dos semanas y todo OK ¿verdad? Así que si es que no logro conectarme antes – quién sabe, quizá lo logro – nos vemos en dos semanas exactamente, y prometo reportarme con novedades de este otro país que promete deslumbrarnos también.

Por ahora, nos vamos gratamente sorprendidas con Corea. Con su orden, su cordialidad y su belleza. 감사합니다 (Gracias).

Una respuesta a “Punto Viajero: Asia 2018 (parte 2, Seúl)”

  1. Avatar de Luciana Arata Aschiero
    Luciana Arata Aschiero

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