Punto Oscuro

Va a ser otro tipo de reto inspirar a alguien a través de lo que escribiré a continuación, pero estoy segura que más de uno se sentirá identificado. Sino, seguiremos mintiéndonos por mucho más tiempo. Todo lo que vemos en las pantallas es lindísimo, porque nos conviene mostrarlo así y porque nos conviene verlo así también, sino es horrible. Entonces les voy a contar cosas horribles, ¿ya?

No considero que estoy pasando por un «momento oscuro» de mi vida porque nuestra vida es una gran escala de colores y gamas, pero justo en estas últimas semanas estoy dándole mucho protagonismo a las partes no tan bacanes de mi personalidad, creo. ¿Por qué? Eso ya lo veré en mi terapia, pero tengo algunas sospechas. Pero los resultados principales son que estoy subiendo de peso y estoy siendo menos productiva que de costumbre. Seguro les ha pasado alguna vez.

Y hoy quiero compartir con ustedes las cosas bien horribles que hago en estos momentos de oscuridad bien fea, porque son cosas horribles, por lo menos según mi criterio, pero a pesar de ser consciente de eso, las hago igual. Esto es lo más loco de todo. Encabezan el ranking comer carbohidratos de noche estando a dieta, no usar cinturón de seguridad, posponer algo que tenía un plazo, no revisar mis estados de cuenta e ignorar mi situación financiera, no tener idea de cuánto gasto mensualmente, y tomar más gaseosa de dieta que agua. Me pasé. Qué horrible. Y por más que he hecho esfuerzos significativos por cambiar estas conductas (como ponerme cinturón cuando manejo, obvio, y matricularme en mi taller de finanzas personales, y ok ya no voy a comerme ese alfajor) igual siguen presentes, siguen siendo mi zona cómoda, siguen siendo mi lugar preferido, mi placer inmediato. ¿POR QUÉ pues? ¿Ustedes tienen cosas horribles que prefieren? ¿Son adictos a alguna cosa terrible? ¿Se quedan viendo Netflix mil horas en vez de leer para su clase o algo así? Estoy segura que sí.

Lo peligroso PELIGROSÍSIMO aquí es voltear y ver que cuando hay otros que hacen lo mismo, de pronto validas esa conducta y dices «ah, como otros lo hacen, entonces normal». Y así es como existe la gente que no se lava los dientes, y la gente que bota basura en la calle, y la gente que toma y maneja, y la corrupción. Tengo que ser fatalista no sólo para que te des cuenta tú sino yo también. Es peligroso ver esos memes que validan ser una gordita feliz entonces justificas romper tu dieta porque hay muchos allá afuera que lo están haciendo. El hecho que haya gorditas felices no significa que tú te hayas puesto un objetivo por tus propias razones y puedas romperlo así nomás. No vale colarse a los objetivos de otro por flojera de cumplir los tuyos. 

Y así, ando preocupada y asustada por lo poco que me cuesta desobedecerme a mi misma, a las cosas que yo misma me propuse cumplir, por flojera o por sucumbir a los famosos placeres a corto plazo. ¿Por qué es tan difícil respetar mis propias decisiones? No prometo nada, pero me siento un poco más ligera al haberme expuesto contando mis cositas horribles en público. A ver si las leo otro día y me asusto lo suficiente para motivarme a cumplir mis propios objetivos.

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