Punto Valentín

Sólo usé su nombre, pero nuevamente no hablaré sobre ese santo o su historia, estoy segura que esa información se puede encontrar en otro lugar. Es el día perfecto, sí, para hablar del amor. Aquí van mis amores favoritos con sus respectivas reflexiones:

  1. Amor propio: este es el más difícil, porque por más que existe el ego, el amor propio, genuino, con conciencia, con esfuerzo, es duro de conseguir en nuestro mundo. Se confunde con soberbia, se confunde con las altas olas de comparaciones a las que estamos sometidos siempre, se confunde cuando tenemos otras prioridades, se confunde con vicios, y no todos le dedicamos tiempo a su sano crecimiento. Hagamos el ejercicio de practicar nuestro autoconocimiento: o sea viendo y aceptando y chambeando con nuestras cosas hermosas y con nuestras cosas no tan hermosas. Al final del día lo más importante es cuidarnos a nosotros mismos para luego poder salir al mundo.
  2. Amor de pareja: no hay formulas, no hay época infinita de amor absoluto, no hay días buenos sin días malos, no hay ni hay que buscar la perfección. A estas alturas de la vida ya deberíamos habernos dado cuenta de ésto, pero no. Que este día sea un hermoso recordatorio que el amor no es perfección. No sé qué es, pero perfección no es.
  3. Amor de familia: las relaciones con los papás, primos, hermanos (que no tengo, pero casi), y seres relacionados con sangre o tradición siempre serán complejos. Tendrás que abrazar de vez en cuando a ese tío que amas pero tiene una postura política radicalmente distinta a la tuya. Tendrás que amar a tus papás cuando los veas envejecer y no se cuiden o renieguen porque al fin de cuentas son tus papás. Tendrás que aceptar lo distintos a ti que son tus primos, porque ser distintos no los hace mejores ni peores que tú. A la familia hay que amarla desde otra perspectiva, con un kilo extra de comprensión, haciendo el constante ejercicio de dar la vuelta a la tortilla y ver cómo ellos te aman a ti también, distinta, malhumorada, hermosa, gorda, valiente, desde que naciste hasta ahora y más.
  4. Amor de amigos: ¿ya sabes cuáles son los que hay que tener cerca? Identifícalos, engríelos, manifiéstate, sopórtalos cuando estén insoportables – sobre todo si tu propio historial en esta categoría no es el mejor. Escríbeles aunque tengas flojera, sólo para que se acuerden que ahí estás. Mandar saludos es gratis, si sabes cómo hacerlo. Juega a ser Marie Kondo y despídete de los que no te suman tanto. Si quieres ser radical bórralos de tu vida, pero hazlo con conciencia y no en un momento impulsivo. Di las cosas, no te las guardes. Al final de todo, los que quedan, esos son.
  5. Amor al otro: no te digo que vayas y beses a cada peatón, cajero, enfermera y taxista, pero mira con amor. Mira con un poco más de paciencia al mundo que te rodea. Piensa que quizá tuvo un mal día como tú. No le digas que no sabe, mejor enséñale o proponle alguna alternativa. Respira antes de hablar. Respeta que no piense como tú.
  6. Amor por lo que haces: péinate, cocina, lava, y sobre todo TRABAJA con amor. De pronto odias tu chamba, pero por algo estás ahí, así que cultiva lo positivo y haz desde esa ruta. Te esperan miles de obstáculos, pero los resultados que van apareciendo son realmente espectaculares. Si hablo de mí, e ignoro la falta de ahorros o grandes inversiones, puedo decir que amo mi trabajo, con sus peros y problemas (así es el amor, ¿no?) Qué suerte tengo de poder decir eso: amo mi trabajo.

Ahí está mi lista (en desorden ¿?) de los amores, sin orden y sin preferencias, pero ahí están. En todos los casos, quiero recordar que amar requiere MUCHA CHAMBA, mucho esfuerzo, y no es algo que sucede y ya. Hay que trabajar todo el día a todas las horas para que sea un amor saludable y siga creciendo y evolucionando. ¡Que viva el amor, en todas sus formas!

Foto: Cami Zevallos

Deja un comentario