Punto Mamá

Mayo, ese mes donde pensamos en las mamás porque toca celebrarlas con justa razón. Además hay que comprar regalitos y hay un huevo de ofertas bien bacanes en varios sitios, seas madre o no. Da la casualidad que estoy rodeada, además, de bebés por todas partes. Así como hace unos 3 años tenía matrimonios siempre, ahora tengo baby showers siempre. Supongo que toca, generacionalmente. A mí me encanta ser tía y ya escribí sobre ésto por aquí antes, y en el último mes han nacido TRES sobrinxs míos, bellezas por supuesto, recordándome una vez más lo fácil que es enamorarse de un bebín a primera vista.

Qué bestia, mis amigos y familia han hecho un trabajo extraordinario dándome sobrinos y sobrinas. Y por más que los amo incondicionalmente, y soy madrina de bautizo dos veces y de confirmación dos veces más, yo no quiero ser mamá. Al menos no por ahora, y estoy tranquila con eso. Tengo miles de razones (desde pelotudas como «me da miedo sentir dolor al dar a luz» o «me da miedo que se caiga o algo le duela» hasta más existenciales como «¿para qué traer más gente nueva al mundo?»… en fin, mil razones. Lo único que quiero aclarar es que estoy gorda, no embarazada. Sí, para ti que te parece gracioso preguntármelo todo el tiempo.

Hace poco leí una carta que me escribieron mis papás hace unos años. Es el regalo más bonito que me han hecho. Hace poco fui a dos velorios de papás de amigas. Hace poco escuché una historia sobre alguien a quien su mamá no supo querer nunca. Hace poco vi «Yerma» en el teatro. Hace poco vi la vida de alguien cambiar por completo por ser mamá de pronto. Hace poco mi coneja, mi hija, dejó de comer unos días y sentí una preocupación inmensa. Hace poco mis amigos del alma hablaban de cómo cocinar a mi coneja, mi hija, y sentí rabia y dolor como cuando alguien me habla feo y mi mamá pone cara de leona. Hace poco me ofendí cuando alguien comentó en un chat familiar cómo debería criarse al hijo de otra – me pareció conchudísimo e innecesario. Hace poco fue el día de la madre y vi mil publicaciones y fotos de «la mejor mamá del mundo»… pero parece que es la de todas. Hace poco entendí, de verdad entendí, que las mamás hacen lo mejor que pueden, dan saltos mortales emocionales y físicos, e igual la van a cagar en algún momento.

Y no importa cuánto trates de evitarlo, te vas a parecer a tu mamá – en las cosas que te desesperan y en las mejores cualidades también. ¡¡Yo soy igualita a mi mamá!!

Pantufla, mi hija. Tiene 5 años.

Deja un comentario