Punto Espacio

El espacio personal, el espacio que nos rodea. El espacio que habitamos, el que ocupamos, el que ocupamos por momentos, el espacio que nos prestan. Somos dueñxs de nuestro espacio y a la vez nos resulta inevitable que se afecte por cualquier cosa. El punto es que es muy importante cuidarlo. He estado pensando en algunas cosas al respecto esta semana…

  • Mi casa es mi espacio que tiene que ser hogar. Es la primera vez que vivo fuera de la casa de mi madre, entonces quise asegurarme que habiendo pasado unos meses de salir de ahí, mi casa nueva no se sintiera como un lugar de visita. Me gusta el olor de mi casa. Me costó encontrarlo pero ahora me gusta. Me gusta que en mi casa haya plantas o flores vivas, no solo de mentirita. Me gusta que a pesar de mi coneja mi casa esté limpia. Me gusta poder elegir a qué huele el jabón del baño de visitas o que foco poner en tal o cual lámpara para tener luz cálida. Fue y es muy importante para mi que mi espacio «casa» se sienta como mi hogar. No se trata necesariamente de inversiones fuertes… pero pucha, qué importante es llenar tu casa o tu cuarto de detalles especiales para ti. Amo llegar a casa.
  • Mi trabajo es una locura porque ya no tengo una oficina fija o un único destino con un fin laboral. Bueno, siempre trato de apropiarme de los diferentes espacios, para sentirme cómoda y libre para hacer lo que la mayoría de éstos me exige: ser creativa. Es importante buscar qué te ayuda a estimular la curiosidad, qué te da calma en un momento intenso y qué te ayuda a enfocarte. Sé ahora que en el colegio siempre tengo que tomar agua y tener mi escritorio compartido ordenado para no desconcentrarme. Sé que cuando visito a algún paciente me gusta llevar en mi vestuario o maleta algo que sé que disfrutarán ver o con lo que interactuar. Me gusta estar o sentirme linda y cómoda al dictar clases, porque me ayuda a proyectar energía positiva. Me gusta oler a colonia de verbena, me activa, sobre todo en días de mucho frío y poca motivación.
  • Mi auto es un lugar donde paso mucho tiempo durante el día, porque mi ruta al colegio ida y vuelta es infinita y porque tengo que moverme a todas partes. Entonces me gusta que mi carro huela rico, que esté ordenado y siempre tengo mi cargador para que nunca sea imposible escuchar música. Me gusta tener cositas en caso de emergencia como zapatillas o casaca o pinzas ¿?
  • Un camerino es un espacio donde paso poco tiempo – sólo en temporada claro, pero podría vivir ahí toda mi vidaaaaaaaa. Me gusta tener mis cositas ordenadas, mi texto en caso de emergencia, mis brebajes para calentar mi voz, alguna foto o mensaje motivadora para seguir adelante, y así…
  • Mis amigxs y familia hacen que mi espacio habitado en cualquier momento social sea agradable la mayor parte del tiempo. Me pasa, por la naturaleza de mi trabajo, que muchas veces me abrumo y necesito apagar todo, porque me quedo sin energía. Me molesta hasta que me escriban por WhatsApp- cosa que en esta época de la vida es casi imposible de evitar. Al detectar que me abrumo, mis amigxs y familia buscan darme más atención o afecto (bien amorosxs) cuando yo justamente lo que quiero es soledad y silencio. Pero así es la vida: un espacio compartidos la soledad es escasa y hay que buscarla de vez en cuando y estratégicamente.
  • Mi espacio personal es algo sagrado y que no supe valorar hasta hace poco. Sobre todo luego de la convivencia. Hay que saber poner un límite saludable a la interacción y buscar espacios individuales, así, de «nada», y habitar esa nada. Al menos un ratito.

Nuestro espacio… puede abrumarnos o enriquecernos, o un constante ping pong entre ambos. Busquemos rodearnos de todo aquello que nos hace crecer y evolucionar.

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