Hace poco me dijeron algo sobre mí… que yo ya sabía, pero igual es impactante cuando te lo dicen: según una reciente interpretación y lectura de mi carta astral, cuando yo nací todo parecía estar alineado para ser lo más intenso posible. Es decir, soy una persona intensa. No fue novedad, pero por supuesto que fue motivo de conversación, reflexión, y demás pensamientos alrededor de eso. Ser una persona «intensa» puede interpretarse de muchas maneras, puede ser una tortura para uno mismo, para el resto, o puede ser muy bacán. Es muy interesante ser artista y ser intensa, porque me permite explorar cada rincón de mi trabajo, sacarle el jugo, y
vivirlo al máximo. Por otro lado, las cosas más sencillas pueden tener una dimensión demasiado exagerada o desproporcionada a la realidad. Para mí, por ejemplo, un capítulo de Glee puede ser una tragedia o convencerme que quiero cantar por el resto de mi vida. Ver fotos / videos de perritos y animales bebés puede hacerme llorar de emoción. A veces me siento como Laurita de Carrusel con respecto a mi vida amorosa. La falta de comprensión lectora (sobre todo en redes sociales) me da ira. Cantar un bolero puede hacerme sentir tanto amor, pasión y vulnerabilidad que se me remueven hasta los dedos del pie. Mis 5 sentidos están tan a flor de piel que todo parece estar a un «volumen» más alto. Estoy segura que todos somos «intensos» hasta cierto punto, o por temporadas, o con ciertos temas en específico. Estoy segura también que más de una vez te haz dado cuenta que quizá no es para tanto.
Definitivamente sentir tanto todo el tiempo no es del todo ideal, sobre todo cuando identificas que hay algunas cosas que sí son exageradas. En mi caso, muchos ejemplos de esto tienen que ver con mi desesperación al ver cómo otro hace / dice algo que me parece horrible o inadecuado. Voy a ser más específica, sólo porque quiero compartir esta herramienta que descubrí hace unos años: a veces, me doy cuenta lo que más me molesta de otra persona es algo que alguna vez yo también hice o dije…. ¡chan chan chan chaaaaaaaaan!
No fue algo que descubrí yo solita – nunca tan sabia. Tampoco creo que sea algo que nadie sepa… es decir, una vez más no he descubierto la pólvora, Facebook o la keratina, PERO si alguien ahí afuera aún no aplica la técnica del espejo (o el nombre que tú quieras ponerle), ¡pon atención! Aquí va la explicación de esta técnica:
1. Alguien hace / dice algo que te genera cólera / ira / no entiendo por qué lo haría.
2. Antes de explotar, rebuscas en tu disco duro interno si alguna vez tú hiciste / dijiste algo similar.
3. Si encuentras uno o más ejemplos que alguna vez fuiste igual, a lo mejor cambia un poco tu perspectiva sobre el otro. Ya no le deseas la muerte, ni lo odias, ni lo juzgas… tanto.
Voy a poner algunos ejemplos cotidianos, que siempre me pasan a mí:
1. Cuando un amigo / amiga me cuenta que por vez número xxx volvió con su ex, y tengo que volver a hacer el ejercicio de que me caiga bien (porque ya lo odiamos al momento de la triste separación), poner cara de que no sé nada la próxima vez que nos veamos, y a veces hasta volver a agregarlo/a a Facebook y todo eso.
Pero pienso: yo también he sido esa persona que termina / vuelve / termina y somete a sus seres queridos a «ódialo / quiérelo / ódialo y no me juzgues en el camino».
Entonces: no te juzgaré amigo/a. Te apoyaré y te desearé lo mejor, te diré lo que necesites y/o quieras escuchar, con amor, y esperaré a que tú y sólo tú descubras qué es lo mejor para ti, porque sólo tú lo sabes.
2. Cuando me molesto porque mi amigo/a no vino a mi cumpleaños, a mi concierto o a mi celebración de algo importante.
Pero pienso: yo también he estado cansada o he tenido otro compromiso o simplemente no he tenido ganas de ir a algún sitio.
Entonces: pienso que tendré miles de conciertos, varios cumpleaños y muchísimas otras ocasiones para celebrar, y siempre vendrán algunos y otros no, y así. Y no pasa nada.
3. Cuando me da cólera que todo esté tan caro y nunca me gane becas ni descuentos ni sorteos de nada.
Pero pienso: cuando yo hago cotizaciones, valorizo y ofrezco mi trabajo, y me piden descuentos o eligen contratar a alguien más porque es más barato.
Entonces: evalúo si en verdad vale la pena exigirle una rebaja a esa persona en esa oportunidad en particular.
4. Cuando alguien llega tarde.
Pero pienso: en el tráfico limeño, en las veces que a mí se me hizo tarde (muy inusual), en si esta persona llega siempre tarde o le pasó sólo esta vez, o si viene de recontra lejos, o si me avisó que llegaría tarde al menos por respeto.
Entonces: quizá ya no me molesto taaaaaanto.
5. Cuando alguien se cola o tiene un trato preferencial injusto.
Pero pienso: – uy, acá va una confesión – en esa vez que estaba bien bien apurada y me hice pasar por embarazada en un banco.
Entonces: ah pues, te apuesto que tú también hiciste algo así alguna vez. Algo remotamente parecido. ¿No? En mi defensa, era la tercera vez en un mismo año que alguien me preguntaba si estaba embarazada (…) y yo sólo estaba gorda. Nunca pregunten si no están seguros, ¿ya?
Tengo mil ejemplos más, y te apuesto que ahora tú también. Seguro alguna vez te pasaste una luz roja, o trataste a alguien mal porque estabas de mal humor, o se te pasó la mano con tu opinión, o compraste piratería, o no le diste paso a un peatón porque estabas apurado, o hiciste algo de lo cual no estabas tan orgulloso y sabes que está mal. Ojo, es relativo y también bastante clave aquí poder identificar algo que está mal… otro día podemos hablar del sentido común y lo poco común que es a veces.
Lo importante del ejercicio del espejo es que personalmente me ayuda a no ser tan intensa o impulsiva, y evaluar toda la situación desde otra perspectiva antes de reaccionar. Obviamente hay cosas que no requieren de este ejercicio o comportamientos con los que no estoy de acuerdo y nunca he hecho algo parecido – como un atentado terrorista o herir a alguien. Pero en cosas cotidianas, el ejercicio del espejo me ha ayudado a darle unos años más de vida y salud a mi hígado, a mi cerebro y mi corazón. Quizá es una versión diferente de «ponerte en los zapatos del otro» mezclada con «no te hagas tantas bolas». O simplemente es una herramienta que me ayuda a no ser tan intensa todo el tiempo. Te la comparto para que la uses si te sirve también :.)

Replica a natali Cancelar la respuesta