Punto Estético

Uno de los tantos temas que me genera sentimientos encontrados y demás preguntas es la belleza o lo estético. Por un lado me llama la atención que la ropa sea súper cara, que la gente invierta tanto en maquillarse o peinarse, y todo eso. Es decir, me despierta mi lado mega avaro y digo “no puede ser.” Pero por otro lado es cierto que verte bien o rodearte de cosas lindas es agradable. Entonces lo que habría que discutir sería finalmente si lo lindo tiene que ser caro o “de marca”, pero esencialmente nadie puede ignorar que la belleza – en el sentido más amplio de la palabra – nos afecta.

No me interesa tanto reflexionar en si una persona es atractiva o si tal o cual marca de carro o de ropa me hacen más feliz. Me interesa ir un poco más allá (o “más acá” en realidad), en las cosas que de pronto no son necesariamente más bonitas o mejores para el mundo, pero sí para uno mismo. Una de las cosas que me llamó más la atención del libro “La Magia Del Orden” de Marie Kondo (pueden leer más de mi experiencia aquí) es cómo ella declara que para vivir feliz debes rodearte de aquello que te hace feliz. Masticando esa información llegamos a la conclusión que tu cuarto o el espacio donde vives debe estar ordenado, cuidado, y distribuido de manera tal que te haga feliz a ti, como su principal dueño y ocupante. Decidí traducir esta forma de pensar a otros aspectos de mi vida, y más que aplicar la teoría empecé a entender que ya lo hacía desde antes. Aquí van mis adorados ejemplos:

  • Mi cuarto: … me voy a arrepentir de elegir este espacio como primer ejemplo. ¡Es el más incoherente! Alguna vez mencioné que mi cuarto es como la Sagrada Familia, y sí, ya estamos junio y todavía no termino de ordenarlo (empecé en enero). Pero lo cierto es que mi cuarto es evidentemente mi cuarto. No sólo por su desorden, pero por los detalles que lo hacen ser mi espacio personal, privado, mío. Tener un espacio propio es un lujo, y creo que lo que lo hace indiscutiblemente nuestro son los detalles que nos dan esa certeza. En mi caso: las fotos de mis personas favoritas, la cantidad de objetos con lunares, las flores, las frases importantes, los conejos, el color blanco. Decido invertir tiempo y algo de dinero en tener estos elementos en mi cuarto, porque son lo primero que veo al despertarme y lo último que veo al acostarme, y me hacen feliz.
  • Ropa: Mi placer culposo, porque soy bien BIEN trapera. Si bien puedo disfrutar también de placeres exóticos como ir a la calle en pijama, lo cierto es que me gusta mucho la ropa, los accesorios, y no necesariamente los que estén de moda sino los que me hagan sentir cómoda y lista para el día que voy a tener. Aquí
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    Estos no son mis pies, pero me gustan.

    empiezan a aparecer mis cuestionamientos de frivolidad y me juzgo y martirizo pensando que esto no es importante….Pero, a ver, si ponerme algo que me haga sentir linda me hace feliz y colabora a tener un buen día, ¡que bueno! Estoy segura que quienes me contradigan en este punto serán selfie-lovers en negación o personas mega perfil bajo. Y también estoy segura que ellos tienen otros placeres que les dan alegría, y está bien :.)

  • Vestuario (ojo, es distinto): Soy payasa, y además de ser mi trabajo es mi pasión. Por lo tanto, cuando voy a cualquier sitio como payasa uso un vestuario especial. Digo especial porque realmente me preocupo de que lo sea. Una de las cosas más importantes que aprendí en mi formación como clown profesional en Bolaroja es que el vestuario también requiere atención y trabajo. Yo no me pongo lo que me sobra ni cualquier cosa ni “lo más huachafo que haya” porque “da risa”. Yo me pongo mi ropa favorita, y siempre tengo en cuenta a dónde voy a ir, a quién voy a ver, cuándo, etc. Mi vestuario es un elemento con el que también juego, es un estímulo más, y es muchas veces lo que me facilita la conexión con el otro. A veces estoy yendo de un punto a otro, y quienes me ven en el camino cambian (para bien) su cara, postura y hasta su actitud sólo con ver un payaso en su ruta. Si mi vestuario colabora a eso, qué suerte, ¿no?
  • Las flores: Hace unos años me descubrí juzgando a todo el que regalara flores, porque se mueren, porque no duran para siempre, y todo lo demás. Sin embargo, hoy siento todo lo contrario. Las flores están vivas, y su presencia me genera varias sonrisas adicionales. Me gusta que haya flores donde yo esté. En un restaurante, en mi casa, en mi oficina, incluso en el escenario mientras canto. Si algo tan sencillo como rodearme de flores puede cambiar mi humor, bienvenido sea.
  • El café: Me gusta el café, pero no lo tomo en mi casa. Me gusta tomarlo en un lugar especial, en un momento especial, lo disfruto más así. Otra aparente frivolidad, pero alguna vez me dijeron que debería “disfrutar los pequeños placeres de la vida.” De pronto éste es uno de esos.

Nuevamente comparto a través de este espacio mi experiencia, no una verdad absoluta o un descubrimiento maravilloso. Lo comparto porque ahorita, por ejemplo, estoy escribiendo mientras contemplo al señor de cobra/Movistar arreglar el deco y las conexiones y todo eso. Cero inspirador. Estoy renegando. Voy a esperar un rato y voy a cambiar de párrafo. Y poner una foto de uno de mis momentos favoritos.

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Ya, mejor. De vuelta a mi cuarto, a las flores, a rodearme de lo que me hace feliz para cambiar mi humor y de paso despertar la creatividad. Es difícil, no puedes encerrarte en la burbuja del buen humor todo el día, no sería real. Pero puedes crear momentos especiales rodeándote de un paisaje favorito, de un cuadro, de una foto, de una flor, de un olor, de una frase, de una imagen, de una persona. Seguro ya lo haces, pero te lo recuerdo por si acaso. De repente estás leyendo (más bien gracias) en tu casa o en tu oficina, y ya miraste alrededor tuyo y encontraste eso que te hace sonreír. Y si no lo encontraste nada, te presto mis ejemplos. Pero – a menos que le hagas daño a otros – nadie debería juzgar ese placer que elijas ni eso que te da alegría. Eso es lo lindo de que sea algo tan tuyo.

Una respuesta a “Punto Estético”

  1. […] ver fotos de los demás, y me gusta lo visual en general. De hecho ya escribí sobre esto antes (aquí): me gustan las fotos, la música, los cuadros, el teatro, los paisajes, los viajes. lo estético […]

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