Punto Posero

Oh, este punto. Lo que ya sabemos todos hasta ahora es que hoy en día vivimos rodeados de selfies, de Facebook, Instagram y demás cosas que hacen que todo el día estemos pendientes de nuestra imagen. Hay personas que incluso parecen tener la necesidad de compartir en redes sociales todo, todo, todo con respecto a lo que les pasa a cada minuto. Qué desayunaron, qué almorzaron, qué medias están usando. Y hay personas que consumen con mucha alegría esta información.

El punto es que el mundo parece estar construido de tal manera que todos tenemos que estar preocupados por cómo lucimos. Conozco CERO personas que no les importe su imagen en lo absoluto. Tengamos en cuenta que yo conozco bastantes personas, de diferentes edades, con y sin internet en sus vidas. Es imposible que hoy en día no te interese, hasta cierto punto, tu imagen. Gastamos dinero en ropa nueva, en cortes de pelo, en manicure, en productos de belleza varios, y los que no lo hacen son tan clásicos que mantienen su imagen «tradicional» y eso también requiere una inversión aunque sea mínima.

Hay dos rutas a partir de ese lugar: o te martirizas y dices «oh no, no hay escapatoria, soy presa de los medios y del consumismo, que nadie se de cuenta que me tomo tantos selfies, soy una vanidosa / soy un posero» o la ruta B que es la que yo he elegido: «sí, me importa la imagen, no es lo más importante en mi vida, pero me importa, listo.»

Cuando veo una cámara, sonrío. O trato de salir bien, o me gusta salir bien. ¿Por qué? Porque me gusta sentirme bien conmigo misma, me gusta vestirme con ropa que me hace sentir cómoda, con la que me siento bonita, que me hace feliz. Me gusta compartir fotos para que mis amigos y familia vean lo que estoy haciendo, me gusta ver mis fotos y recordar lo que hice, me gusta imprimirlas y armar álbumes, me gusta ver fotos de los demás, y me gusta lo visual en general. De hecho ya escribí sobre esto antes (aquí): me gustan las fotos, la música, los cuadros, el teatro, los paisajes, los viajes. lo estético en general. Si somos coherentes con esta línea, ¿cómo no me van a gustar las fotos y cómo me veo?

Escribo sobre esto – sin explayarme mucho – porque suelo escuchar bastante seguido a la gente juzgar a los que se toman fotos todo el día o a los que publican fotos todo el tiempo. Yo también juzgo un poco a la gente así, lo admito. Pero por razones diferentes, creo… pero supongo que es algo así como «todo exceso es malo». Tomarse fotos, compartirlas, quererse, verse, etecé, no está mal. Opinar tampoco, pero lo que me preocupa es cuando cada lado se excede o cuando uno de los lados se concentra más en odiar lo que el otro lado hace. También está bien no querer compartir nada y tener tu vida privada, ¡ojo! Lo importante es no odiar que el otro piense o haga algo diferente a lo que tu piensas o haces.

Hace poco me tomaron una foto que no sé si me gusta tanto. Es para fines laborales – profesionales, ¡chasa! Así que aprovechando la coyuntura, aquí la comparto, a ver si me deja de dar tantos nervitos.

IMG_9993

3 respuestas a “Punto Posero”

  1. ME GUSTAS. ERES TÙ SIN TANTA POSE. SOLO TÙ. ASÌ, MIRADA DIRECTA, TAL CUAL, CON SUS PROBLEMAS Y SUS ENREDOS,COMO TODOS. SIN POSE.

    Me gusta

  2. ¡Me encanta! Te vez súper 😉

    Me gusta

  3. ¡Me encanta! te ves súper 😉

    Me gusta

Replica a RITA Cancelar la respuesta