Punto Viajero: Asia 2018 (parte 1)

Luego de una intensa y maravillosa primera mitad del 2018, empiezan mis vacaciones cruzando a la otra mitad del mundo con la mejor compañía. Muchas personas se preguntan para qué rayos vine hasta por aquí, así que empezaré resolviendo esa duda. Mi mamá es abogada, y su especialidad es la tributación. Ella pertenece a una asociación mundial (de hecho fue presidenta de su sede peruana hasta hace poco) que se llama IFA (International Fiscal Association), la cual es integrada básicamente por gente que trabaja vinculada a los impuestos a nivel mundial. Estos hinchas la pasan mostro mínimo dos veces al año cuando se encuentran para sus congresos regionales (primera mitad del año) y mundiales (segunda mitad del año). A través de los años he logrado colarme a muchos, regionales y mundiales. Uno de los más memorables fue el de India, al que no solamente me colé yo sino también dos de mis tías más favoritas del universo, y nos quedamos viajando casi un mes por el país. Pueden leer más sobre ese viaje haciendo click aquí.

Entonces una de las tantas ventajas de ser hija única y ser hija de mi madre es poderme colar a estos viajes maravillosos, que suelen empezar con 5 días de congreso, donde mientras ella trabaja yo paseo, y en las noches asistimos a eventos preciosos. Me he logrado colar a los congresos regionales de Argentina y México, y a los mundiales de Paris, India y Corea. Y si son en lugares alejados, nos quedamos más tiempo, como ahora, que cumpliremos el sueño de mi mamá y viajaremos a conocer la China. En esta oportunidad nos acompaña mi adorada tía y madrina Pete (Isabel, pero le decimos Pete).

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Mi mamá, Pete y yo en Venice Beach.

La aventura arrancó con una primera parada en Los Ángeles, donde nos encontramos con Pete (que vive en Estados Unidos), su hijo (mi primo) y su novia (ambos viven en San Diego) y descansamos ahí una noche. Luego las tres nos seguimos de largo y empezó la travesía. Luego de un vuelo de 13 horas en mi ahora aerolínea favorita, Korean Air, llegamos a Corea. El avión tenía 2 pisos, era amplio, limpio, y la gente muy amable. Qué diferencia viajar en un avión amplio y limpio, no me sentí agobiada. Me empecé a preocupar y a pensar en si sobreviviré a la comida exótica oriental… soy bien especial con ese tema.

Llegamos a Corea y ya sabíamos dos palabras: «Hola» y «Gracias». Me cuesta mucho aprenderme «gracias» porque es más larguita. No hay nada de basura en las calles. Nuestro hotel queda en el barrio de Gangnam. Sí, como la canción. Hasta hay un monumento con las manitas como el pasito de la canción. Ni La Macarena llegó tan lejos… ya entendí la canción. Parece que es sobre un pata ¿mayor? que vive en este barrio que es muy cool. Estamos aún con los horarios alborotados. Todo es muy cool y moderno. Y muy limpio. Nos levantamos a las 3 am de aquí con ganas de desayunar ¿? Cuando fue una hora más decente nos fuimos a registrar al congreso de mi mamá, «a 5 minutos del hotel», pero parece que «a 5 minutos» es la versión coreana de «aquisito nomás». Así que caminamos un montón, y atravesamos un Mall que es parte del centro de convenciones y es inmenso, tiene una librería hermosa y gigante, miles de tiendas, con cosas tipo H&M y cosas curiosas y súper orientales y podría quedarme horas viendo y comprando. Pero además de no poder comprarme todo obviamente, en China sólo nos dejan tener una única maleta de 20 kg y una mochila. Así que… serán días de mirar nomás. En el mall también hay un acuario, y después de mil vueltas llegamos al COEX donde serán las conferencias y demás.

Nos dimos cuenta que no estábamos registradas en el tour gratuito de la tarde así que luego de renegar un montón nos regresamos al hotel a dormir, no sin antes parar a mirar varias tienditas curiosas. No almorzamos. Volvimos en la noche a hacer toooodo el recorrido para la ceremonia de inauguración, donde nos tomaron fotos vestidas con trajes típicos de reinas de Corea… yo no me lo quería quitar, era muy bonito. Hubo shows de bienvenidas con mujeres tocando tambores, y a mí me emocionó que sean todas mujeres.

La próxima semana, el sábado, vamos a China. Así que en mi próxima publicación les contaré cómo nos fue por aquí. Me voy a dormir porque aquí ya se termina el día… estoy emocionadísima, y agradecida porque la tradición viajera con mi mamá y mi tía me encanta. Y sí, tengo muchísima suerte de poder viajar con ellas aún. Son mujeres que admiro, amo y cuya compañía disfruto muchísimo. Estoy segura que va a ser otro viaje inolvidable.

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Una respuesta a “Punto Viajero: Asia 2018 (parte 1)”

  1. Adoro tus relatos.
    Suerte de ser hija unica, dale mas barato💖
    Un besote a la mami orgullosa de la hija talentosa.
    Buen viaje!

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