Punto Viajero: Asia 2018 (parte 3, Beijing)

Desde la Plaza de Tiananmén.

Este post es únicamente sobre mis días en la capital China: BEIJING. Al igual que mi post anterior, lo voy a dividir en tres secciones para ordenarme mejor, ¡es que hay mucho que ver y contar!

  1. Contexto

Seres humanos lectores de mi humilde blog: he llegado a la China. Desde chiquitísima tuve lo que mi mamá denominó una “debilidad oriental”. Siempre veía el canal chino, o me moría platónicamente por un detective que salía en la tele llamado “Jiban” (auxilio, ¿alguien lo recuerda?). Según mi mamá me acercaba a las familias de chinos en los restaurantes a “hablarles” o marcaba cualquier número en el teléfono soñando que algún chino me contestara (¿?). Incluso tenía mi muñeco y muñeca chino y china, “Liki” y “Naomi”, como mis bebés. No sé por qué. Jamás fui ni hasta ahora disfruto particularmente de la comida china (excepto el Chifa “Mi Amigo” en Lima, Perú) ni he seguido intensamente su cultura ni sus películas ni nada. Sólo me da así como curiosidad, de lejitos, “de a veces”, de niña, de no sé qué, de algunas cosas. Y aquí estamos. Viniendo a cumplir el sueño de mi mamá de conocer a los guerreros de Terracota, y cultivando mi debilidad oriental así como mi amor por los osos pandas. Nos esperan dos semanas de turismo intenso. Mi madrina sigue con nosotras de fiel compañera, y nuestra primera parada es Beijing.

Estamos en un tour grupal, de como 70 personas, el cual fue más o menos complicado organizar (y yo me lavé las manos con la excusa de estar muy ocupadísima en la temporada de teatro). Por lo tanto no será tan exclusivo ni de 5 estrellas como nuestro súper viaje a la India en el 2014, pero no me voy a quejar porque gracias a esa bajada de categoría es que estoy aquí de colada así que ¡¡muchas gracias mamá!!

Gran Muralla China.
  1. Impresiones

Antes de hacer mi resumen de impresiones sobre Beijing – mi primer contacto con China, sólo quiero recontra aclarar que China es ooooootra cosa. No solamente es otro universo totalmente distinto al que conocemos en Sudamérica, sino que es bastante distinto a Corea. Aquí sí hay bulla, sí hay basura, y ya desde el avión para cambiar de país la cosa cambió significativamente. Eso nomás.

  • Confieso que no hace muchos años descubrí que “Beijing” y “Pekín” es lo mismo. Si lo acabas de descubrir, te mando un abrazo empático y comprensivo. Bueno, el guía que nos recibió («Javier», su nombre español) me comentó que ya no es correcto decir “Pekín” porque eso surgió hace mucho tiempo para que los hispanohablantes tengamos menos problemas en pronunciarlo correctamente, así que ahora tenemos que decirlo como es, o sea “Beijing.”
  • En China, a pesar que bastantes cosas tienen su traducción al inglés al costado, casi nadie – NI EN LOS HOTELES NI EN SITIOS TURÍSTICOS – habla o entiende inglés. Es alucinante. En nuestro hotel de 4 estrellas bien bien bien grande con muchísima gente de muchos países, la gente del lobby no entendía nada, los del restaurante o servicios tenían que tener su celular con traductor para decir cosas bastante esenciales para un hotel.
  • A pesar de ésto, los chinos sí parecen estar preparados – a diferencia de los coreanos – para recibir a los turistas. Hay muchísimos vendedores ambulantes y te persiguen para regatearte, etc. Nunca tanto como en India o en Perú, pero bastante más que en Corea. Por lo menos en Beijing.
  • Parece que aquí sí creen en el contacto físico, al menos en los sitios turísticos. Hay mucho turismo local, y más de una vez fui abordada intensamente por personas locales que me agarraban los brazos para tomarse foto conmigo. Esto me pasó en India también, porque parece que así como nosotros les tomamos fotos a ellos con sus lindos Saris o sus ropas exóticas, nosotros también les llamamos la atención a ellos. Viéndolo así, me sentí menos rara. Pero sí me llamó la atención cómo en India lo pedían con educación y aquí me jalonearon y a veces ni lo pedían, sólo te jalaban y te tomaban foto nomás. No me pasó nunca en el Pirandello… ¡ja!
  • Me gusta lo “TOC” que son los Chinos con muchas cosas, como yo. Pero aquí ya se pasan. Ying, yang. Dualidades. Hombre, mujer. Los números. La simetría. Feng Shui. Sí, atrás de la Ciudad Prohibida construyeron un lago artificial inmenso «por un tema de feng shui» y con la tierra que sacaron construyeron toda una montaña artificial atrás. Armonías que le llaman… Los números impares son positivos (ying) y los pares los negativos (yang). El número 8 aquí es lo máximo, el 9 más todavía, pero el 8 significa poder. Aquí por ejemplo tener la placa de tu auto con muchos números 8 significa que es muy paja hacer negocios contigo, y cuesta carísimo tenerla una así
Ceremonia en el salón de té.

 

 

  • Sí, cuesta la placa de tu carro. Primero tienes que entrar a un sorteo para tener placa, luego tienes que pagar un montón de dinero para tenerla y luego es más caro todavía si quieres números chéveres o de la suerte. 4 es malazo, por ejemplo. Los edificios no tienen piso 4 (¡en Corea tampoco!). Es como el 13 para nosotros. En la entrada de los lugares importantes hay dragones, uno macho pisando una bola que simboliza el poder y una hembra pisando un bebé dragón que simboliza la fertilidad. Dos, uno a cada lado. En los techos hay muñequitos y mientras más muñequitos tengas más importante eres. Y así, miles de cosas de ese estilo…
  • El aborto es legal aquí, pero como son muy tradicionales con el tema del legado, no les permiten hacer ecografías después de los 6 meses de embarazo porque mucha gente decide abortar al enterarse que no tendrá un hijo hombre. Incluso viajan al extranjero a hacerse una ecografía para poder averiguarlo.
  • Ya aprendí poquitas palabras, “hola”, “gracias”, “sí”, “cuatro”, “chau”, “aló” pero una de las razones por las cuales es tan difícil el chino tradicional es porque la posición de la boca es muy distinta, y las palabras tienen cuatro opciones de inflexiones vocales distintas al terminar. A los chinos en cambio se les dificulta mucho la erre. Cuando estaba practicando el chino, ¡todas las palabras sonaban a que me estaban matando!
Mamá. Templo del cielo.
Timba. Templo del cielo.
Meditación casual. Templo de cielo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Por un lado, mucha gente anda con mascarillas en la calle por la contaminación. Por otro lado, a nadie parece importarle si te estornudan en la calle o si te escupen al costado. No diré más y dejaré el resto a la imaginación.
  • Cigarrillos por doquier, por doquier, por doquier.
  • Ir al baño es una aventura, pero no como en Corea donde el wáter podía calentarse o hablarte. Aquí hay baños donde te puede tocar hacer pila parada si eres mujer, ningún wáter te habla, y no son nada como los coreanos. Los extrañamos mucho.
¡Otro sueño cumplido!

 

 

Mi madrina y yo subimos los infinitos y empinados escalones de la muralla.

 

 

 

  • Sí habíamos escuchado que la comida china es muy diferente en China que en todo el resto del mundo, pero efectivamente la más parecida a la de por aquí es la peruana. Igual, ya vamos 4 días y estoy bastante harta. Yo nunca fui muy audaz para este tipo de comida así que no la estoy pasando tan bien a la hora de almuerzo o cena, pero debo confesar que soy inmensamente feliz con la infinita cantidad de sandía y los duraznos gigantes que encontramos por aquí.
  • En China está prohibido el Facebook, WhatsApp, Google (ergo Gmail), e Instagram. Por alguna razón extraña a veces entran los mensajes de WhatsApp pero no entran las fotos ni los audios ni videos. No tengo mails ni nada hasta el 22.

 

3. Lo que se viene

Nos toca viajar en tren de alta velocidad a Xi’an , cargando nuestras maletas que se van llenando de compritas sonsas. Nada grande, full recuerditos sencillos de por aquí y algunas versiones chinas de carteritas Michael Kors. Entre el llaverito y el imán y el recuerdito de regalo ya nos recontra excedimos del peso y compramos una maleta más… por supuesto que ya me convertí en la experta de regatear en chino y logré un súper precio. Ahí vamos…

Art 798. Zona artística con tiendas y encuentros como éste.
Art 798. Esculturas callejeras.
Entrada del Templo de Verano. Dragoncilla hembra.

 

 

*BONUStrack* Desde que empezó el viaje hay 3 personas que me han preguntado y/o felicitado por mi embarazo. Al comienzo es gracioso. Después ya me provoca llorar. Yo tengo espejo, se los juro. También tengo acceso a balanzas. No estoy embarazada, sólo estoy gorda. Un consejo empático para la vida: si no estás seguro, no preguntes o no digas. Gracias.

Una respuesta a “Punto Viajero: Asia 2018 (parte 3, Beijing)”

  1. Avatar de Isabel (Pete) Stout
    Isabel (Pete) Stout

    Muy buen análisis y muy cierto. Certifico la autenticidad del blog como madrina viajera que acompaña a Lu en esta aventura!

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